La moda del YoYo

El otro día estuve leyendo una interesantísima entrada (cómo todas) de Pepe Pedraz en su blog a la luz de una bombilla en el que referenciaba a Noemí Blanch y hablaban sobre el #PlayWashing & #FastFun, y me recordó a una de esas cosas que llevo tiempo alertando a mis más cercanos, la que he llamado la Moda del YoYo.

Y no tiene nada que ver con el juguetito que generación tras generación revive para tener su momento de gloria entre los más pequeños, si no una moda que se está expandiendo entre algunos docentes que aprovechan la vorágine innovadora en la educación para posicionarse.

Pero antes de continuar me gustaría explicar el concepto #PlayWashing, puedes leer aquí el artículo de Noemí y también el de Pepe Pedraz aquí al que añade el concepto de #FastFun. Si no tienes tiempo y con permiso de sus autores te resumiré brevemente ambos conceptos:

PlayWashing es un palabro creado por Mathias Poulsen, que intenta definir la situación en la que una empresa, organización o en nuestro caso docente, gasta más tiempo en publicitar que está utilizando el juego que en aplicar realmente estrategias del juego que funcionen, es decir, utilizar el juego de manera estética para subirse al carro y decir YO TAMBIÉN LO HAGO.

FastFun referenciado por Pepe Pedraz, todo el mundo está hablando de la gamificación en el aula, esto está de moda y hay mucha gente que lo hace, pero no tengo tiempo. Puedo crear algo rápidito y que me han dicho que funciona, utilizaré el PBL (Points, Badges & Leadboard) para gamificar mi aula. Y aquí empieza el peligro.

Llevo ya varias formaciones acerca de la introducción del juego en el aula, tanto en colegios concertados como en colegios públicos, y cuando me proponen hacer una formación de 2 o 3 horas sobre Gamificación y que sea práctica para que los docentes puedan llevarse algo productivo para aplicar en el aula, siempre aconsejo lo mismo. Hagamos un taller práctico y vivencial sobre el juego, no solo la gamificación, que jueguen los profes que experimenten y saquemos ideas productivas para llevar al aula. Lo sencillo sería utilizar el PBL y un sistema de recompensas, pero los docentes se llevarían una falsa idea de lo que es en realidad la gamificación en su conjunto, y en cuestión de días verían que esa aplicación del juego, no acaba de funcionar. Hay que cuidar muy bien la utilización de este tipo de mecánicas que aumentan únicamente la motivación extrínseca del alumnado.

Porque al final lo más productivo de la Gamificación es la vivencia que se produce al tiempo que estás generando la experiencia, más allá de las mecánicas y dinámicas que vayas a incluir en ella. La narrativa es la parte que engancha y para mí la parte esencial de toda aventura. Por eso mismo, no se puede realizar una formación de 2 o 3 horitas que sea productiva en Gamificación, se requieren mínimo 8 horas para empezar a introducirse y conocer todos los elementos del juego, y muchas horas más para elaborar una primera experiencia. Así que todo vuelve a reducirse a la misma cuestión, el tiempo. Y generar una experiencia requiere tiempo, un tiempo que no todo el mundo está dispuesto a invertir. Pero queda muy bien decir que YO gamifico mis clases, y de cosas como esta nace la MODA DEL YoYo.

No es una moda nueva, ni mucho menos, yo creo que va más con la personalidad de cada uno, aunque evidentemente influya el contexto social en el que te mueves, y el contexto actual de la comunidad docente en cuánto a innovación educativa e introducción de la tecnología en el aula es vertiginoso. La sensación es que la educación se ha convertido en una competición para ver quién hace más, quién tiene más o quién hace cosas más chulas, olvidándose muchas veces de la función real de todo esto, que es llegar mejor a toda la diversidad de alumnado que tenemos en el aula.

No me gusta generalizar, pero tampoco voy a ir señalando a diestro y siniestro a todos aquellos docentes más preocupados en estar en el eslabón más alto para su propio reconocimiento personal que en llegar a esas pequeñas personitas por las cuáles nos hicimos profesores, para acompañarlos durante sus etapas más importantes y ayudarlos en su crecimiento personal. Siempre lo digo, al final cada uno cae por su propio peso y está donde debe estar. Pero cada vez son más los que aprovechan está ola de innovación educativa para subirse a la cresta e intentar arrasar con todo a su paso, sin importar si lo que están haciendo está bien o está mal, incluso a veces sin llegarlo a poner en práctica en el aula.

Hablando con mi gran amigo Víctor Girón hemos comentado muchas veces el peligro que tiene todo esto, no por el hecho de la propia innovación, si no por su mal uso. Y después de tantos años innovando y probando cosas nuevas en el aula la sensación, al acabar un curso con unos alumnos de 4º ESO que se despiden del centro, siempre es la misma, ellos recuerdan y agradecen el trato personal e individual más que cualquier cosa.

Aún así, y sin olvidar nunca el apartado personal y emocional de los alumnos, soy un defensor de las metodologías activas que sitúan al alumno en el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje, que promueven el espíritu crítico y trabajan la creatividad. Aún así, también me gusta escuchar a los haters de este movimiento, como Jordi Martí siempre va bien conocer otras opiniones para hacerte la tuya propia sobre según que temas, y en parte y en según qué cosas lleva razón. La Moda del YoYo es la que le da la razón a todo y por completo, aunque estimado Jordi no todos somos así.

Y alguno seguro que estará pensando… mira quién fue a hablar. Y sé que muchas veces puede dar esa sensación, tanto es así que yo también muchas veces me lo planteo. Pero abrí este blog con la intención de reflexionar y compartir con el resto de la comunidad docente, tanto mis experiencias como mis pensamientos, cuando fui nominado a los premios Educa Abanca y acabé siendo finalista el curso pasado, tuve esa sensación de controversia dentro de mí, que tan bien explicaba Patricia Huertas en su blog sobre esa misma nominación, leer aquí. Ese mismo es mi pesar, para mí el mayor premio es el reconocimiento que me hace un alumno. Pero todo es interpretable, lo importante es tener la conciencia tranquila.

Estoy muy en contra de la Moda del YoYo, es incluso más peligrosa que los docentes tradicionales más preocupados porque lleguen las vacaciones y por dar la culpa a sus alumnos de los malos resultados, que de intentar cambiar su trabajo diario en el aula para conseguir motivar a sus alumnos. Esos docentes que se unen al carro de la innovación por el simple hecho de estar en la ola es fácil descubrirlos, con varias preguntas se les cala automáticamente. cuando hablan de cosas que han oido superficialmente, cuando dicen que tienen super proyectos en el aula pero jamás muestran que hacen sus alumnos o simplemente cuando son sus alumnos los que hablan.

Estimado docente, si en algún momento has pensado cambiar tu trabajo docente para intentar motivar a tus alumnos, hazlo! y cuéntanos de su boca cuál ha sido la experiencia, escucha su opinión al respecto y a partir de ahí sigue mejorando. Al final se trata de eso, profesionalizar nuestro trabajo al que dedicamos horas y horas de nuestro tiempo, solo por el simple hecho de que nos encanta ayudar a crecer a esas personitas. Y compartirlo para aprender todos entre todos, nos vemos en las redes.

 

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