Misión II: Magnetismo en K2-18b

Seguimos con el proyecto en Biología de 4t ESO rumbo al planeta K2-18b. Pero hoy no voy a ser yo quién os cuente la experiencia. Va a ser una alumna que lo haga de su letra y puño.

¡ALERT SPOILER! – Si no conoces el Project Exodus y quieres saber más antes de leer la siguiente entrada clicla aquí.

Mi nombre es Vianna Musset y soy una de las tripulantes de la nave Avalón rumbo al Planeta K2-18b. Al empezar la misión Exodus nadie nos avisó de que nunca volveríamos a nuestra destrozada Tierra. Todos sabíamos dónde nos metíamos, pero ninguno de nosotros nos planteamos que pasaría si el planeta K2-18b no fuera habitable, nadie quería plantear la pregunta por miedo a la respuesta.

Ayer nos desvelaron que estábamos en una misión Lázaro, no hay vuelta atrás… Lo hacemos por el futuro de nuestra especie, por el futuro de una sociedad que no sabe cuidar lo que tiene, y que esperemos, que de tener éxito nuestra misión, no volvamos a caer en los errores del pasado.

No me quiero poner en lo peor, pero me aterra estar divagando por el universo hasta morir sin haber completado la misión con éxito… ¿qué nos ocurrirá si llegamos y no es habitable? o peor aún si por el camino nos damos cuenta que salir fue un error. Dios sabe que peligros nos podemos encontrar. ¿¡Cómo comunicaremos la situación!? ¿¡Qué nos dirán!? Son tantos y tantos interrogantes, que a buen seguro muchos de nosotros de conocer todos los secretos de la misión no nos hubiéramos embarcado. Pero aquí estamos, no hay vuelta atrás.

Desde que nos enteramos de la situación apenas podemos dormir, se respira tensión en la nave y nos pasamos la gran mayoría del tiempo mirando por la escotilla viendo como nos alejamos de nuestro amado planeta. Hay que empezar a mirar al futuro… Como geofísica soy la encargada de estudiar las condiciones del planeta al que vamos a visitar. Tras mirar los datos he caído en la cuenta que desde la NASA no se ha tenido en cuenta si el planeta tiene campo magnético.

 

No he querido alarmar a mis compañeros pero en la reunión matinal les he planteado el problema. Les he explicado la importancia del campo magnético de la Tierra, es uno de los motivos por los que la Tierra permite la vida. El campo magnético protege a la Tierra de los vientos solares y la radiación, y esa protección permite la vida… Era un dato muy importante conocer el campo magnético de K2-18b.

El campo magnético terrestre es como consecuencia de los metales (hierro y níquel) que hay en su interior. Esos metales en continua rotación por las corrientes de convección permite que se genere un campo magnético.  Dicho en otras palabras, la clave está en el interior de nuestro planeta. ¿¡Pero cómo podemos saberlo si no hemos conseguido adentrarnos en él, más que 12 km!? Y en esto sí soy especialista. Es cierto, que sigue siendo un misterio el centro de la Tierra que no ha sido visto por nadie, pero eso no impide a un ciego imaginar el cielo.

Los geofísicos nos encargamos del estudio de fenómenos así a partir de métodos indirectos. Sabemos que la litosfera terrestre está formada mayormente por feldespato cuya densidad ronda 2,5-2,6 g/cm^3. Pero si calculamos la densidad total terrestre con los datos del volumen aparente, suponiendo que la Tierra es una esfera y conociendo su radio, y su masa. Obtenemos que la densidad total es de 5,51 g/cm^3 lo que significa que en el interior hay materiales mucho más densos que el feldespato. Además estudiando el contenido del magma nos damos cuenta de la existencia de esos metales en el interior.

En la misma reunión en la que explicaba la situación que teníamos delante, se me ha ocurrido que tal vez podríamos realizar los mismos cálculos con el planeta K2-18b. Rápido he ido a revisar los datos que la NASA nos había ofrecido del planeta…

  • Masa: ocho veces la masa de la Tierra
  • Volumen: dos veces el de la Tierra
  • Superficie rocosa similar a la de la Tierra
  • Agua en la atmósfera
  • Estrella enana roja

Con estos datos podemos averiguar la densidad del planeta y al tener una superficie similar a la terrestre suponemos que su densidad superficial es 2,5-2,6 g/cm^3. Si la densidad del planeta no es muy superior a la superficial… será una mala señal. Y si no hay campo magnético que proteja al planeta, viendo la actividad que produce una enana roja es improbable que pueda albergar vida en un ambiente tan hostil.

En ese momento, me he dado cuenta al levantar la vista que todos los tripulantes tenían los ojos puestos en mí. Había pensado en voz alta… Rápidamente nos dispusimos a calcular la densidad del planeta y…

¡HAY INDICIOS DE CAMPO MAGNÉTICO!

Su densidad estará alrededor de los 3,91 g/cm^3 indicativo de la existencia de elementos más pesados en su interior… ¡Posiblemente metales!

Del silencio sepulcral, de la calma tras la tormenta… la sala se llena de felicidad y alegría, gritos y lágrimas. Por primera vez en una semana nos olvidamos de la baja probabilidad de supervivencia y celebramos este nuevo descubrimiento. Seguimos con esperanza e ilusión por ser los primeros en pisar un exoplaneta. Por ser los encargados de prolongar nuestra especie.

Abrazo a alguien, no sé quién es, tampoco me importa… Hoy soy un poco más feliz, veremos que me depara el mañana.

Marina Castro

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